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20 de diciembre de 2016

Ataques de pánico


pixabay.com

Los ataques de pánico son aquellos donde la persona padece repentinamente ataques de miedo, estos pueden ser repetitivos y con una duración que puede variar entre quince y treinta minutos. Pueden aparecer incluso en momentos de relajación de la persona, y se pueden sufrir incluso durante el sueño
Los ataques de pánico podrían confundirse con otras enfermedades, como el infarto de miocardio, trastornos respiratorios o problemas de tiroides. .Estos ataques se diferencian del pánico normal en una serie de aspectos.
  1. No están relacionadas con ningún miedo irracional.
  2. No se producen tras una situación tensa.
  3. Ocurren aleatoriamente y sin previo aviso.
  4. Pueden repetirse.
Normalmente se genera una serie de síntomas en el cuerpo que son más o menos característicos:
  • Falta de aire
  • Mareos
  • Vómitos
  • Taquicardias
  • Sensaciones de miedo o dolor
No existe un tratamiento en si, sino una serie de consejos a seguir para intentar evitarlos o disminuirlos. Se recomienda no volver al lugar dónde nos dio el último o últimos ataques o intentar evitarlo durante un tiempo. En el momento del ataque controlar la respiración es primordial para que este cese, tendremos que respirar despacio inspirando por la nariz y expirando muy lentamente por la boca. Intentaremos sentarnos o acostarnos y relajarnos cerrando los ojos. Si nos encontramos con personas conocidas a nuestro lado, hablaremos con ellas para intentar disuadir nuestra mente y pensar en otra cosa. En algunos casos será necesaria la ayuda de medicamentos o ansiolíticos, para ello deberemos hablarle a nuestro médico. Los ejercicios de relajación y control de la respiración son una parte importante del proceso por eso os dejaremos un vídeo para aprender algunos de estos ejercicios y ponerlos en práctica si fuera necesario. Aún así cada persona deberá de realizar los ejercicios que más la relajen ya que depende principalmente de la propia persona.

youtube: ViveSinAnsiedad

Más información:

https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000924.htm

http://www.centroima.com.ar/trastornos_de_ansiedad_en_adultos_trastorno_de_panico.php

Depresión (II)

Una persona que sufre una depresión presenta una tristeza profunda, baja autoestima, desánimo y una pérdida de la motivación incluso ante actividades que antes se disfrutaban especialmente. Junto a la sensación de debilidad e inutilidad, puede haber otros síntomas como ansiedad o un fuerte cansancio. Los pensamientos negativos ocasionan incapacidades para la persona en su vida cotidiana, desde en aspectos concretos hasta limitaciones generalizadas en todos los ámbitos de la vida.

Sara Fratini
Si una persona piensa que puede estar deprimida debe solicitar ayuda lo antes posible, aunque parezca un paso difícil. No se debe minimizar u ocultar los sentimientos ni recurrir a bebidas alcohólicas, fármacos sin prescripción médica u otras drogas para evadir la situación. El abuso de tóxicos puede complicar el diagnóstico del trastorno y hacer más difícil la superación de la depresión por añadir otros problemas. Es aconsejable hablar de los sentimientos con alguien de confianza, como un familiar o un amigo, o también con el médico de familia u otro profesional sanitario, que podrá diagnosticar la depresión y ofrecer diferentes opciones para tratarla.

Entre los diferentes tratamientos aplicables ante una depresión están las técnicas de autoayuda, terapia psicológica y, en más casos graves, terapias farmacológicas o electroconvulsivas. Nos centraremos en los hábitos para la autoayuda. Estas medidas son aconsejables para toda persona que esté pasando por una depresión, aunque resultan especialmente útiles en las primeras fases de la depresión y depresiones leves o moderadas:

· Aprender acerca de la depresión, para identificar los síntomas y sus implicaciones.
· Planificar el día estableciendo al menos unos mínimos de actividad.
· Intentar establecer gradualmente unas pautas de actividad física y alimentación saludable.
· Practicar ejercicio físico: establecer rutinas regulares adecuadas a uno mismo, idealmente con un horario establecido y en grupo. Evitar hacer ejercicio físico poco antes de acostarse.
· Dormir con regularidad: Intentar acostarse más o menos a la misma hora cada día, no tomar estimulantes cerca de las horas de sueño y evitar dormir o pasar tiempo en la cama durante el día. Puede ser de ayuda leer o escuchar música o la radio a bajo volumen antes de dormir.
· Aplicar técnicas de manejo del estrés: considerar los problemas por separado, dedicar tiempo a los intereses propios e intentar no ser excesivamente crítico con uno mismo.
· Evitar el consumo de alcohol y drogas.

Si alguien cercano parece estar pasando por una depresión es posible ayudarlo. Es importante permitirle manifestar sus sentimientos y evitar obligarlo a estar más activo, pues la inactividad es un síntoma, no una falta de esfuerzo. Puede resultar muy útil animar a la persona a actividades compartidas y elogiar cada pequeño avance, evitando reproches ante las manifestaciones de la depresión. En caso de acudir a orientación por parte de un profesional sanitario es mejor contar con la aprobación de la persona afectada.

Superar una depresión es posible, especialmente con apoyo de otras personas. Una vez superada es importante seguir identificando los síntomas, puesto que haber pasado por una depresión incrementa el riesgo de volver a tenerla.

Más información:
http://www.guiasalud.es/GPC/GPC_534_Depresion_Adulto_Avaliat_paciente.pdf
https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/depresion/index.shtml

19 de diciembre de 2016

Depresión (I)

Se suele decir que alguien está "deprimido" cuando está pasando por momentos de tristeza. Sin embargo, la depresión es algo más que estar triste. Se trata de un trastorno del estado de ánimo prolongado, en el que se presentan una tristeza profunda, baja autoestima, reducción de las funciones psíquicas y una pérdida de la motivación. Puede estar asociada con otras alteraciones psicológicas, físicas o de conducta. Afecta a personas de cualquier edad, un 70% mujeres. Se estima que en España la sufrirán una de cada seis personas en algún momento de su vida.


Una persona deprimida suele sentirse impotente, débil e inútil, algo que puede ocasionar incapacidades en su vida cotidiana. Los síntomas pueden afectar sólo a aspectos concretos o causar limitaciones generalizadas en prácticamente todos los aspectos de la vida. En función del grado de afectación, se hablará de depresión leve, moderada o grave.

Una depresión puede desencadenarse a partir de diferentes sucesos, como un fallecimiento o situaciones conflictivas en el entorno, o desarrollarse sin causas externas aparentes.

Síntomas

Los síntomas generales son un decaimiento del ánimo, sentimientos de tristeza o desesperanza, y un desinterés o insatisfacción ante las actividades de ocio que se disfrutaban previamente. También se pueden presentar:
· Irritabilidad y ansiedad, más frecuentes en niños y jóvenes.
· Cansancio y pérdida de energía, más frecuentes en adultos.
· Ganas de llorar sin motivos aparentes.
· Problemas de sueño.
· Alteraciones en el apetito, que puede verse aumentado o reducido.
· Problemas para la concentración y la memorización.
· Sentimientos de culpabilidad o inutilidad.
· Pensamientos negativos hacia uno mismo.
· Deseos de muerte o ideas de suicidio.
· Asociación de síntomas físicos: dolor de alguna parte del cuerpo, presión en el pecho, molestias en el abdomen.

Ante la recurrencia de estos síntomas durante un tiempo prolongado, es aconsejable solicitar ayuda a alguien de confianza y/o consultar con el médico de familia u otro profesional sanitario.

Entre los diferentes tratamientos aplicables a personas que padecen depresión se encuentran técnicas de autoayuda, terapia psicológica y, en más casos graves, terapia farmacológica. Lo abordaremos en una entrada posterior.

Más información:

http://www.guiasalud.es/GPC/GPC_534_Depresion_Adulto_Avaliat_paciente.pdf
https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/depresion/index.shtml

14 de diciembre de 2016

Parkinson (I): Signos de alerta


Algunas veces es difícil reconocer si se padece de Parkinson. Se caracteriza por la falta de producción de dopamina, responsable de ayudar a los movimientos y regular el estado de ánimo. Hay medicamentos que ayudan a mejorar sus síntomas. Al tratarse de una enfermedad degenerativa su avance es progresivo pero con un tratamiento adecuado puede ralentizarse y mejorar la calidad de vida del afectado y su entorno.

Existen signos y síntomas tempranos que pueden ayudar a reconocer la enfermedad de Parkinson. Por separado no tienen que suponer un motivo de preocupación, pero si se presenta más de uno es aconsejable consultar con el médico.

 

· Temblor inexplicable en dedos, manos, mentón o labios. Los temblores o contracciones en extremidades son síntomas tempranos. Ciertos temblores pueden ser normales después de mucho ejercicio, algunas lesiones o tras la ingesta de algunos medicamentos.

· Cambio radical y repentino en la forma o tamaño de la escritura.

· Alteraciones en el sentido del olfato. Por ejemplo, problemas para oler ciertos alimentos. Estos síntomas son habituales en un resfriado o gripe, sin embargo, la capacidad de percibir olores debe regresar una vez superados.

· Movimientos repentinos durante el sueño profundo pueden ser signos tempranos.

· Dificultad al caminar o moverse. Cierta rigidez en el cuerpo, brazos o piernas que no desaparece al moverse, incapacidad para mover los brazos al caminar, pies "pegados" al suelo, dolores en la cadera u hombros...

· Estreñimiento: si no hay otra razón, como una dieta baja en fibra y consumo insuficiente de agua o una medicina.

· Cambios en el volumen de la voz. Un resfriado, gripe u otro virus pueden causar que suene diferente; sin embargo, debe regresar a la normalidad una vez haya mejorado.

· Expresiones faciales con "aspecto de máscara". Parecer enfadado, serio o deprimido cuando no se está de mal humor, la falta de parpadeo... Algunos medicamentos pueden causar este tipo de expresión facial, sin embargo, una vez que suspendidos los síntomas deben desaparecer.
· El mareo o desmayo pueden ser síntomas de presión arterial baja la cual puede estar relacionada con el Parkinson.

· Encorvamiento de espalda al estar de pie, no debido a una lesión, problemas articulares u otras enfermedades.


El plan de cuidado para un paciente con la enfermedad de Parkinson es el siguiente:
Evaluación de un neurólogo.
Evaluación y atención de un terapista ocupacional, físico y/o de lenguaje.
Consulta con un trabajador social.
Rutina de ejercicio para retardar el avance de síntomas más severos.
Hablar con familiares y amigos que puedan brindarle apoyo.

12 de diciembre de 2016

TCA (IV): Sobreingesta compulsiva y otros trastornos de la alimentación

La sobreingesta complusiva o "trastorno por atracón" es un trastorno de la conducta alimentaria que se caracteriza por episodios recurrentes de ingesta rápida, abundante y con una sensación de pérdida de control sobre la misma. Se considera recurrente si sucede al menos una vez a la semana durante un período de tres meses. Presenta similitudes con la bulimia nerviosa; sin embargo, la persona que padece un trastorno por atracón no realiza conductas compensatorias de la sobreingesta (vómitos autoinducidos, abuso de laxantes o diuréticos, ayunos o actividad física en exceso). Puede tratarse de personas que han intentado dietas diferentes sin conseguir sus objetivos, con conflictos emocionales y es frecuente que haya también síntomas depresivos. Aunque algunas de las consecuencias de este trastorno sean el sobrepeso o la obesidad, el tratamiento es distinto al de estos problemas, pues el principal abordaje del trastorno será psicológico, aunque también exista un asesoramiento nutricional.


Los Trastornos de la Conducta Alimentaria No Especificados (TCANEs) son aquellos trastornos con síntomas relacionados con la conducta alimentaria en los que no se verifican suficientes criterios como para diagnosticar un trastorno en concreto o por combinar características de diferentes trastornos.

Hablamos de un TCANE ante cuadros clínicos incompletos de anorexia nerviosa o bulimia. Por ejemplo, sería el caso de una paciente con una distorsión de la imagen corporal y restricciones en la ingesta, que ocasionan una bajada de peso sin ocasionar amenorrea. Otro caso podría ser el de una persona que al igual que en un trastorno bulímico realiza atracones y purgas, pero de manera irregular o con menor frecuencia.

No por no poder incluirse dentro de una definición de un trastorno en concreto son menos graves, también tienen un riesgo de muerte asociado y un difícil tratamiento. Se estima que el 70% de pacientes con un trastorno de la conducta alimentaria presentan un trastorno no específico.


Más información:

http://www.itacat.com/trastornos-conducta-alimentaria/que-tratamos-es-0-138.html
http://www.elsevier.es/es-revista-medicina-clinica-2-articulo-la-epidemiologia-los-trastornos-conducta-9830 

9 de diciembre de 2016

TCA (III): Bulimia Nerviosa

La bulimia nerviosa (BN) es un trastorno de la conducta alimentaria que se caracteriza por episodios de ingesta voraz, rápida e incontrolada de alimentos y episodios de "compensación" de los excesos en la ingesta con vómitos autoinducidos, abuso de laxantes o diuréticos e hiperactividad física. La bulimia tiene el doble de prevalencia que la anorexia nerviosa, con la que tiene en común una preocupación patológica por el peso y el físico, aunque las personas afectadas por la BN pueden presentar peso normal, bajo o sobrepeso y no manifestar grandes cambios en el mismo.

Por este motivo la bulimia nerviosa puede pasar más desapercibida que otros trastornos alimentarios. Las personas afectadas suelen sentirse estresadas, culpables y avergonadas, y si piden ayuda es pasado mucho tiempo desde el inicio del trastorno. Es importante detectar a tiempo en el entorno de la persona los signos de alerta de un posible caso de bulimia nerviosa:

• Habituales y largas visitas al baño tras las comidas, con diferentes excusas al ser preguntada al respecto.
• Desaparición de comida del frigorífico y la despensa.
• Aparición de envoltorios o restos de comida en el dormitorio.
• Variaciones de peso en poco espacio de tiempo.
• Gastos de dinero no justificados, llegando incluso a las sustracciones.
• Sospecha de vómitos, aparición de restos de los mismos en el inodoro u ocultos en bolsas.
• Aumento de la ingesta de agua.
• Descubrimiento de laxantes, diuréticos o pastillas adelgazantes ocultos.
• Aparición de mareos, calambres, signos de fatiga, habituales grietas en las comisuras de los labios, erosión del esmalte dental, diarreas y ganas de orinar aumentadas.
• "Signo de Russell": formación de callosidades en el dorso de la mano por la erosión dentaria al autoinducirse el vómito.
• Disminución del rendimiento académico y laboral, falta de concentración.
• Reducción de las actividades en compañía de otras personas.
• Otras alteraciones impulsivas: autolesiones, abuso de sustancias.

A nivel clínico, existen varios criterios diagnósticos de bulimia nerviosa. Los más habituales son los de la Asociación de Psiquiatría Americana o criterios del DSM-IV y los de la Organización Mundial de la Salud o criterios del CIE-10, que vemos a continuación:

Criterios diagnósticos de bulimia nerviosa (DSM-IV)

A. Episodios recurrentes de atracones. Un atracón se caracteriza por:
1. Comer en períodos breves de tiempo cantidades de comida muy superiores a las habituales.
2. Sentimiento de pérdida de control sobre la ingesta en el episodio (percepción de no poder parar de comer o no poder controlar lo que se come).
B. Conductas compensatorias abusivas y recurrentes para evitar la ganancia de peso: vómitos autoinducidos, abuso de laxantes, diuréticos, enemas y otras medicaciones, ayuno o ejercicio excesivo.
C. Frecuencia de al menos dos atracones por semana y conductas compensatorias inapropiadas durante tres meses.
D. Autoevaluación negativa motivada por el tipo y el peso corporal.
E. El trastorno no ocurre exclusivamente durante episodios de anorexia.
- Tipo purgativo: durante el episodio actual de bulimia, la persona presenta vómitos autoinducidos o abusa de laxantes, diuréticos o enemas.
- Tipo no purgativo: durante el episodio actual de bulimia la persona utiliza otros mecanismos compensadores inapropiados como ayuno, ejercicio excesivo, pero no vómitos ni abuso de laxantes, diuréticos o enemas.

Criterios diagnósticos de bulimia nerviosa (CIE-10)

A. Preocupación continua por la comida, con deseos irresistibles de comer, de modo que el enfermo termina por sucumbir a ellos, con episodios de polifagia durante los cuales consume grandes cantidades de comida en períodos cortos de tiempo.
B. El enfermo intenta contrarrestar el aumento de peso así producido mediante vómitos autoprovocados, abuso de laxantes, períodos de ayuno, anorexígenos, extractos tiroideos o diuréticos. Cuando la bulimia se presenta en un enfermo diabético, éste puede abandonar su tratamiento con insulina.
C. El trastorno psicopatológico básico de la bulimia consiste en un miedo patológico a engordar. El enfermo se fija de forma estricta un límite superior de peso muy inferior al que tenía antes de la enfermedad, o al de su peso óptimo o sano. Con frecuencia, pero no siempre, existen antecedentes previos de anorexia nerviosa con un intervalo entre ambos trastornos de varios meses o años.

Más información:

Síndrome de Capgras



El Síndrome de Capgras o delirio de Sosias es un trastorno psiquiátrico que consiste en la no identificación de personas familiares, afirmando diferencias imaginariarias y creyendo que las personas reales han sido reemplazadas por un doble, un impostor casi idéntico. Es un reconocimiento sin sensación de familiaridad. Es típico de este síndrome que el cónyuge o el hijo del enfermo induzca un reconocimiento parcial pero insuficiente para estar convencido de su identidad real. Incluso puede existir la creencia de que hay dobles de uno mismo.

El reconocimiento facial radica en áreas cerebrales localizadas en la zona temporal, occipital y parte del sistema límbico. En la zona inferotemporal, en el llamado giro fusiforme, localizado entre el giro parahipocampal y el giro temporoinferior, se da el reconocimiento facial y se cree que puede haber una falta de conexión entre este reconocimiento facial y las emociones que un rostro conocido provocan, emociones que se creen contraladas por la amígdala, una región localizada en el interior de la región temporal del cerebro. Si esta conexión no se da, el paciente puede reconocer el rostro de alguien pero no asocia emoción alguna a la visión de un rostro conocido. Lo reconocen de manera consciente (visualmente) pero no de forma inconsciente (emocionalmente).

Normalmente este síndrome es parte de una psicosis pero se ha visto que en muchos casos existe una afectación cerebral que puede explicar los síntomas de este síndrome en pacientes que han padecido lesiones cerebrales por traumatismos o accidentes vasculares cerebrales.En ocasiones se ha visto en pacientes con diabetes mellitus, hipotiroidismo o migrañas crónicas, así como en personas que han consumido ketamina, una droga ilegal.

Es un síndrome poco común que afecta a tres mujeres por cada dos hombres y debe su nombre al psiquiatra francés Joseph Capgras, que fue el primero en describirlo en 1923.

El paciente ve tanto a gente “normal” como personas sustituidas y eso le crea una sensación de angustia e ideación paranoica por saber qué está ocurriendo, qué se ha hecho con las personas suplantadas y por qué nadie se da cuenta de ello. En ocasiones la idea delirante de sustitución no recae sobre personas sino sobre animales domésticos o incluso objetos.



8 de diciembre de 2016

Síndrome de Cotard



En este raro trastorno psiquiátrico, el afectado se percibe a si mismo como algo que, en cierto modo, no existe o está separado de la realidad.
Es capaz de percibir sensorialmente su propio cuerpo pero lo nota como algo extraño.

El trastornado es peligroso, puede actuar imprevisiblemente porque tiende a creer sinceramente que el plano de la realidad en el que se encuentra su cuerpo no es el mismo en el que se encuentra su mente consciente y actúa en consecuencia. 

Algunos afectados creen estar muertos o en estado de descomposición, otros tienen la sensación de ser inmortales e incluso se dan casos de pacientes que creen que han perdido la sangre o algún órgano interno. Se asocia a personalidades nihilistas e hipocondríacas.

El Síndrome de Cotard recibe su nombre por Jules Cotard, el primer médico que diagnosticó esta extraña condición y describió las diferentes fases del trastorno.

Las personas afectadas por el Síndrome de Cotard rehúsan el contacto social y descuidan su bienestar personal. Se asocia con  la depresión.

El procesamiento de la información proveniente del exterior es correcto, lo que falla es la respuesta emocional de la que debería acompañarse este procesamiento, ya que todo carece de significado. Por eso, se cree que la raíz principal del delirio nihilista se encuentra en el funcionamiento anómalo de la parte del encéfalo asociada al procesamiento de las emociones: el sistema límbico, en la base del cerebro. 

7 de diciembre de 2016

TCA (II): Anorexia Nerviosa

En función de los patrones de comportamiento de las personas con alteraciones patológicas de conducta alimentaria y de las manifestaciones clínicas, diferenciamos varios tipos de trastornos de comportamiento alimentario.

La anorexia nerviosa (AN) se define por un rechazo de la comida por parte del afectado y un miedo obsesivo a ganar peso, que conlleva una falta de apetito o anorexia y estados de inanición. Ocasiona una debilidad progresiva e inmunodepresión por la falta de nutrientes esenciales, alcanzándose la desnutrición.
Como ya indicábamos anteriormente, la detección precoz es fundamental para frenar el desarrollo del trastorno y sus complicaciones asociadas, que pueden llevar a la muerte de la persona. Se ha calculado que ante la detección a tiempo de la anorexia nerviosa y su tratamiento un 60% de los pacientes consiguen superar de manera aceptable el trastorno, pero presenta una mortalidad superior al 6%. Por ello es importante prestar atención a las señales de alerta de un posible caso de anorexia nerviosa:

• Modificar en la dieta, que la persona define como "más sana", que conllevan una pérdida de peso no reconocida.
• Plantearse alcanzar un peso por debajo de límites saludables.
• Medir muy frecuentemente el peso corporal y no alcanzar nunca un resultado satisfactorio.
• Evitar repetidamente comidas ante otras personas renunciando incluso a eventos sociales.
• Cambios en el comportamiento: aparente cambio de personalidad, euforia, agresividad, dominancia, mayor preocupación por el aspecto...
• Interesarse por realizar la compra y cocinar pese a no comer los alimentos
• Vigilar lo que comen las otras personas y obligarlas a comer en cantidades iguales o superiores a ella.
• Responder agresivamente ante comentarios sobre su conducta alimentaria.
• Comer realizando prácticas anormales: eliminar cualquier rastro de grasa, cortar en trozos muy diminutos u ocultar comida.
• Intentar controlar el hambre incrementando el consumo de tabaco, bebidas sin azúcar, chicles o caramelos sin azúcar y otros productos.
• Empezar a interesarse en exceso por los temas de nutrición, recetas y temas de cocina. Le gusta cocinar para toda la familia, aunque luego no lo prueba.
• Abusar de la realización de ejercicio físico en solitario con excusas como mejorar la salud.

A nivel clínico, existen varios criterios diagnósticos de anorexia nerviosa. Los más habituales son los de la Asociación de Psiquiatría Americana o criterios del DSM-IV y los de la Organización Mundial de la Salud o criterios del CIE-10. 

Criterios diagnósticos de anorexia nerviosa (CIE-10)

· Rechazo a mantener un peso corporal igual o superior al valor mínimo normal considerando la edad y la talla (pérdida de peso que origina un peso inferior al 85% del esperado o en períodos de crecimiento no consecución de un aumento de peso igual o superior al 85% del esperado).
· Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en obeso, incluso estando por debajo del peso normal.
· Alteración de la percepción del peso o la silueta corporales, exageración de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro que comporta el bajo peso corporal.
· En mujeres pospuberales: amenorrea o ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos (no válido ante la aplicación de estrógenos artificiales).
- Tipo restrictivo: el individuo no recurre regularmente a atracones seguidos de autocastigos o purgas.
- Tipo compulsivo/purgativo: el individuo recurre regularmente a atracones o purgas (provocarse el vómito, abusar de laxantes, diuréticos o enemas).

Criterios diagnósticos de anorexia nerviosa (CIE-10)

· Pérdida de peso significativo (IMC inferior a 17,5).
· Pérdida de peso originada por el propio enfermo mediante:
1. Evitación del consumo de “alimentos que engordan” y por uno o más de uno de los síntomas siguientes:
2. Vómitos autoprovocados.
3. Purgas intestinales autoprovocadas.
4. Ejercicio excesivo.
5. Consumo de fármacos anorexígenos o diuréticos.
· Distorsión de la imagen corporal.
· Trastorno endocrino generalizado que afecta al eje hipotálamo-hipofisario-gonadal manifestándose en la mujer por amenorrea y en el varón por pérdida del interés y la potencia sexuales.
· Si el trastorno se inicia antes de la pubertad, se retrasa o detiene la secuencia de manifestaciones de la pubertad.

Es frecuente que en la práctica no se distingan demasiados casos puros de trastornos como la anorexia nerviosa. Los pacientes pueden evolucionar de unos trastornos de conducta alimentaria a otros o manifestar a la vez signos de bulimia y anorexia nerviosas. En caso de que no se identifique claramente ninguna de ambas se hablaría de trastornos de conducta alimentaria no especificados.

Más información:

Ortorexia





La ortorexia se define como una obsesión enfermiza por el consumo de alimentos saludables. Deriva del griego orto, que significa “derecho” o “correcto”. Es la preocupación de alimentarse de la mejor forma posible. La creación de huertos urbanos ayudó a incrementar esa preocupación y que algunas personas se volvieran fanáticas e incluso enfermas por la comida saludable.

 Las personas que sufren ortorexia siguen una dieta en la cual excluyen las carnes, grasas, los alimentos cultivados con pesticidas o herbicidas y sustancias artificiales que puedan dañar a su organismo. Se trata de una obsesión que puede ocasionar carencias nutricionales o una enfermedad psiquiátrica.

Causas
Suele manifestarse en personas con comportamientos obsesivo-compulsivos. Las mujeres, adolescentes y personas que se dedican al culturismo o atletismo son grupos vulnerables porque le dan mucha importancia a la imagen corporal. Otra causa se produce a través de los medios de comunicación, ya que en los últimos años aumentó el número de anuncios sobre alimentos.

Complicaciones
La persona se suele centrar tanto en seguir una dieta sana que llega a excluirse de otras actividades de interés. Con el tiempo se convierte en un trastorno grave que puede causar problemas como pérdida de peso, desnutrición y sentimiento de superioridad.


Síntomas
El más evidente es la preocupación excesiva por la comida. Suelen invertir muchas horas planificando y preparando las comidas. Otro síntoma es que son demasiado estrictos, a veces sintiéndose culpables cuando incumplen la dieta, se pueden llegar a autocastigar haciendo comidas más rígidas. Eliminan alimentos como la carne, grasas e incluso el azúcar. En algunos casos pueden llegar al aislamiento social debido a que menosprecian o critican a las personas que no siguen dietas.

Tratamiento
Cuando alcanza un punto crítico donde puede estar en riesgo la vida de la persona necesita tratamiento específico. No es fácil de diagnosticar, para una persona con ortorexia es imprescindible la ayuda interdisciplinar para no hacer frente sólo al déficit alimenticio. Se aconseja la ayuda de dietistas, nutriólogos, psicólogos y psiquiatras. Se trata de una recuperación psicológica más que física; los profesionales deben ayudar a eliminar todas las conductas que el ortoréxico ha ido adoptando durante un largo periodo de tiempo. Los objetivos que debe cumplir el profesional incluyen modificar los pensamientos y conductas que han estado manteniendo y eliminar las consecuencias negativas del problema físico, emocional y social.

6 de diciembre de 2016

TCA (I): Trastornos de la conducta alimentaria

Un excesivo perfeccionismo, el fomento de modelos de belleza alejados de la realidad por medios audiovisuales y los trastornos en la percepción de la imagen corporal contribuyen a aumentar los casos de desórdenes alimenticios nerviosos, hasta convertirlos en un problema de salud pública.

Los trastornos del comportamiento alimentario (TCA) son aquellas patologías en las que se realizan conductas de alimentación alteradas y comportamientos patológicos ligados al control del peso. Estos patrones afectan negativamente a la salud, pudiendo provocar la muerte de la persona.

Afectan fundamentalmente a adolescentes, aunque también aparecen en niños y adultos, y son más frecuentes en mujeres -un 90% de los casos, aproximadamente-. Entre sus posibles causas, se incluyen:

• Factores biológico-genéticos. Se considera la influencia de ciertos marcadores genéticos y alteraciones bioneurológicas.
• Factores psicológicos. Por ejemplo: un perfeccionismo excesivo, trastornos afectivos y de personalidad.
• Aspectos socioculturales. Entre ellos se incluyen conflictos familiares, sobreprotección y niveles de exigencia elevados por parte de los padres, familias desestructuradas, conductas alimentarias irregulares en la familia, actividades profesionales y de ocio con elevados niveles de exigencia en cuanto al físico.
• Contextos de vulnerabilidad y factores estresores. También se han asociado con los TCA acontecimientos vitales estresantes como abusos sexuales, físicos o críticas al físico en la infancia.


Existen ciertos trastornos psiquiátricos que se pueden presentar asociados a los TCA. Los más frecuentes son:
• Trastornos de personalidad.
• Trastornos afectivos, como el trastorno depresivo mayor.
• Abuso de sustancias.
• Trastornos de ansiedad, como el
trastorno obsesivo-compulsivo o la fobia social.
El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (por sus siglas en inglés, DSM) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría define la anorexia nerviosa (AN), la bulimia nerviosa (BN) y todas aquellas patologías que no cumplan los patrones de las anteriores las incluye como trastornos de la conducta alimentaria no especificados (TCANEs), aunque también ha comenzado a definir el trastorno por atracón o sobreingesta compulsiva.

Es fundamental diagnosticar estos trastornos a tiempo. Un pronóstico tardío dificulta una posible superación pudiendo convertirse en crónicos, con mayores secuelas y un riesgo incrementado de muerte.

Ampliaremos esta información con otras entradas en los próximos días. Más información: 

5 de diciembre de 2016

Mindfulness

"Mindfulness", que podría traducirse como atención o conciencia plena, hace referencia a la capacidad de regular nuestra atención y focalizar lo que sucede en el momento presente, analizando sensaciones, percepciones, sentimientos y pensamientos. Es un proceso de metacognición, habitual en filosofías orientales.

Va más allá de la concentración en un proceso en concreto, como leer un libro, realizar una actividad física, ejercicios de relajación o ciertas actividades de ocio, pues implica evitar comparaciones con los demás y posponer preocupaciones sobre el pasado y el futuro. 

¿Qué beneficios aporta desarrollar la "atención plena"?

· Fomenta un estado de conciencia sereno, y al plantearse como un proceso continuo y no una meta concreta e inmediata reduce la ansiedad, la frustración y la competitividad entendida negativamente. 

· La atención plena reduce el estrés. Entre otras aplicaciones, se ha desarrollado un programa educativo de Reducción del Estrés Basada en la Atención Plena (MBSR, por las siglas en inglés de Mindfulness-Based Stress Reduction) que emplea técnicas de atención plena para el bienestar emocional y físico. Se emplea desde los años ochenta.

· Se sabe que el mindfulness, junto a otras prácticas meditativas que también desarrollan la concentración, aumenta la irrigación de las áreas corticales y subcorticales del cerebro. Están en estudio los posibles efectos positivos de las prácticas concentrativas en pacientes con enfermedades neurodegenerativas.

· Disminuye los niveles de la hormona cortisol, por lo que se reduce la presión arterial.

· Puede emplearse como una terapia psicológica complementaria para tratar la depresión. Una mayor implicación en el presente modifica de manera efectiva las formas de procesamiento de la información, alteradas en pacientes con depresiones, disminuyendo posibles recaídas.

Más información:


4 de diciembre de 2016

Estrés (II): prevención


Todas las personas pueden tener estrés y hay factores que pueden hacer que se vuelva crónico.
Algunas de las situaciones más frecuentes que lo desencadenan son: entornos caóticos, esperas, interrupciones constantes, muchas tareas, relaciones tensas, inseguridad, problemas económicos...
es preciso realizar una terapia integral para que el efecto sea más rápido y eficaz. No existe por el momento una medicina.



Tips para reducir el estrés:

1. Deporte: con el ejercicio nos cansamos, pero liberamos endorfinas, “hormona de la felicidad". Además, debido al cansancio dormiremos mejor. No importa la disciplina.

2. Reír: nos sentiremos mucho mejor y podremos disfrutar muchos beneficios como un mejor ritmo cardíaco, mayor irrigación sanguínea, función pulmonar, luminosidad de la piel...

3. Comer saludable: alimentos con harina blanca, edulcorantes artificiales, la comida rápida, refrescos, dulces y los fritos no ayudan. Elijamos las frutas y vegetales. Es preferible el agua o infusiones de hierbas al café y los cereales integrales a los refinados. Los alimentos grasos empeoran el estado de ánimo y pueden contribuir al estrés.

4. Desconectar: por ejemplo, dejar el móvil en otra habitación mientras comemos o dormimos, no mirar televisión antes de dormir, evitar el uso de videojuegos o del ordenador un rato antes de ir a la cama, no usar internet en vacaciones y dejar los problemas laborales en la oficina. Tomemos tiempo para hacer lo que nos gusta y distraernos un rato.

5. Identificar los factores de estrés y eliminar los que más nos estresen.

6. Ser organizados

7. Puntualidad y horarios flexibles

8. Evitar a personas difíciles

9. Seamos solidarios, ayudando a los demás nos sentimos mejor; ya sea como voluntarios para una organización de caridad o haciendo un esfuerzo para ser compasivos.

10. Relax: un masaje en hombros, cuello y cabeza. Estirarnos, caminar y tomar agua.

11. Ser agradecidos.

Todas las personas sufren de estrés de vez en cuando y cada persona siente el estrés diferente. Algunas formas de lidiar con él, como gritar o golpear, no resuelven la situación. Sin embargo, hablar puede ser el comienzo para resolver el problema o hacernos sentir mejor.

12. Buscar Apoyo: rodearse de personas a quienes les importa nuestro bienestar. Y buscar personas con problemas similares que nos puedan aconsejar.

13. Expresar y canalizar los sentimientos.

14. Ser positivo(a).

15. Priorizar


3 de diciembre de 2016

Síndrome de Lima

Tras hablar del síndrome de Estocolmo, citaremos el síndrome de lima. Aunque no está reconocido como un transtorno clínico en si, se suele utilizar como lo opuesto al síndrome de Estocolmo.

fuente:miladytrip.com


Los propios secuestradores son los que comienzan una relación de empatía y cariño hacia sus propios secuestrados.Esto conduce a que sean amables con ellos y algunas veces los traten como a compañeros, rompiendo el rol secuestrador-secuestrado. Además llegan a liberar a los rehenes sin conseguir su propósito inicial,  su recompensa, que puede ser tanto económica como alguna petición en concreto.

Existen dos versiones distintas sobre el nombre escogido para este síndrome:
Una es de un secuestro en la embajada japonesa de Lima, Perú, tomada por miembros del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Tomaron cientos de rehenes durante varios días, sin embargo con el paso del tiempo los secuestrados fueron siendo liberados sin que los secuestradores pidieran algún tipo de petición para ello.
Por otro lado se cuenta que el síndrome debe su nombre a otro suceso, el de un psiquiatra que fue secuestrado y que aplicó sus conocimientos acerca del síndrome de Estocolmo, pero de manera inversa para lograr la empatía de sus secuestradores, logró hacerlo y resultó positivo para el momento de su liberación con lo que logró disminuir los riesgos de salir dañado o que llegaran a matarlo.

Para más información:
https://psicologiaymente.net/clinica/diez-peores-trastornos-mentales#!
http://www.semanarioexodo.com/index.php/salud-mental/item/432-sindrome

Estrés


El estrés es peligroso cuando afecta durante un período extenso: puede causar fatiga constante, desconcentración o irritación y aumentar cualquier problema emocional.

Reacciones al estrés a largo plazo pueden alterar el sistema inmunológico en formas asociadas con condiciones de envejecimiento como fragilidad, funcionalidad, enfermedad coronaria, osteoporosis, artritis, diabetes tipo 2, y algunos tipos de cáncer.

El estrés excesivo puede empeorar factores de riesgo como la hipertensión y colesterol. Además, las personas que reaccionan con coraje u hostilidad, común en el estrés, tienen un riesgo mayor de padecer una enfermedad del corazón.
Sentimientos de desesperación que acompañan al estrés pueden fácilmente tornarse en depresión, que le lleva a descuidar una dieta balanceada y hábitos de actividades. Esto, le puede aumentar el riesgo de tener un ataque al corazón y disfunción renal. Su manejo ayuda a una recuperación rápida luego de un ataque al corazón. Muchos de los estresantes más comunes a largo plazo surgen de forma concurrente y sin previo aviso.

El cuerpo reacciona al estrés de manera física, mental y emocional. Su función es hasta cierto punto una protección, una manera de mantenernos alerta.
Cuando no se sabe controlar o no se encuentra manera de canalizarlo, se torna angustia. Se producen dolores de cabeza, naúseas y/o dolor de pecho. El insomnio es otro padecimiento a mediano plazo.

Aumento de peso: la hormona del estrés (cortisol), tiende a activarse, y a su vez podría incrementar la cantidad de tejido adiposo.
Incluye a algunos trastornos del ánimo como la ansiedad y el estrés laboral, como factores que pueden favorecer una mala memoria. El cortisol, puede interferir con la habilidad del cerebro para formar recuerdos.
Puede dañar tu cabello y provocar la aparición de acné.
Situaciones de angustia, podrían fomentar un acortamiento de los telómeros, capas protectoras en los extremos de los cromosomas (aceleramiento del envejecimiento celular).

El estrés puede ser físico, emocional o psicológico.
Los factores genéticos y los acontecimientos de la infancia, incluso antes de nacer, pueden afectar la forma en que manejamos las situaciones.

La reacción al estrés produce liberación hormonas (cortisol y adrenalina) a circulación. Éstas aumentan su concentración, capacidad de reaccionar y fuerza. Aceleran los latidos, aumentan la presión sanguínea, refuerzan el sistema inmunitario y agudizan la memoria.

Los cambios que ocurren durante los momentos de estrés pueden ser muy beneficiosos cuando ocurren poco tiempo. El estrés crónico a largo plazo causa desgaste y deterioro.

Consecuencias:
Dolor de estómago debido a que se vacía más lentamente. También se incrementa la actividad del colon, puede producir diarrea.
Obesidad: aumento del apetito. Conlleva un riesgo de contraer diabetes o enfermedad cardiovascular.
Sistema inmunitario: debilitamiento y, por consiguiente, puede sufrir más enfermedades.
Ansiedad, depresión, pérdida de sueño y falta de interés en actividades físicas. La memoria y la capacidad de decidir pueden verse afectadas.
 Aumento de la presión sanguínea, frecuencia cardiaca y grasa en sangre. También elevación del nivel de glucosa especialmente de noche, y aumento del apetito. (Todos esos efectos son factores de riesgo para enfermedades cardiacas, aterosclerosis, derrames, obesidad y diabetes)

Cuando siente estrés de corta duración puede sentir ansiedad, nerviosismo, distracción, preocupación y presión. Si el estrés aumenta o dura más tiempo:

Cansancio excesivo, depresión
Dolor o presión en el pecho, palpitaciones rápidas
Mareos, temblores, dificultad para respirar
Irregularidades del ciclo menstrual, disfunción eréctil (impotencia), pérdida del deseo sexual

Si los síntomas son severos, es posible que necesite ayuda sanitaria para identificar la raíz de su estrés y la mejor forma de manejarlo.

El ejercicio moderado y frecuente mejora el proceso mental y estado de ánimo.

Para más información:
www.nlm.nih.gov/medlineplus/stress.html
www.nimh.nih.gov/health/publications/stress/fact-sheet-on-stress.shtml
www.mayoclinic.com/health/stress-management/MY00435
www.heart.org
www.womenshealth.gov/faq/stress-your-health.cfm
www.hormone.org/audiences/pacientes-y-cuidadores/preguntas-y-respuestas/2010/el-estres-y-su-salud

2 de diciembre de 2016

Inteligencia emocional (III): Las habilidades sociales


Establecer relaciones interpersonales de forma constructiva con la familia y el entorno social y laboral es útil para prevenir futuros problemas personales -como problemas de ansiedad, el síndrome de burnout...- y con el entorno. Para ello, es necesario tener habilidades sociales.
Las habilidades sociales varían en función de la cultura, los vínculos entre las personas, el estatus social, la edad y los roles de género, pero tienen en común el transmitir los mensajes con respeto, sin ansiedad y sin manifestar aversión hacia los demás. Si bien puede haber ciertos factores innatos, estas habilidades son fundamentalmente adquiridas mediante el aprendizaje. La infancia se considera una etapa crucial para la adquisición de estas competencias, pero como cualquier proceso para aprender puede desarrollarse a lo largo de toda la vida.

¿Qué factores dificultan establecer relaciones sociales con habilidad?
- Un aprendizaje insuficiente o inadecuado.
- Ansiedad al interactuar con los demás.
- Inseguridad, baja autoestima.
- Falta de motivación o interés.
- Situaciones de aislamiento social o ausencia de libertad de expresión.

Las habilidades sociales incluyen elementos verbales y no verbales, y abarcan múltiples dimensiones de conducta. Aún así, se puede decir que una persona puede establecer relaciones sociales con habilidad en un contexto determinado cuando es capaz de: decir “no”, formular peticiones, expresar sentimientos independientemente de su consideración como negativos o positivos y la capacidad para comenzar, mantener y finalizar conversaciones.

En el ámbito profesional, este tipo de habilidades son especialmente útiles en trabajos cara al público y de función asistencial -actividades sociales, sanitarias, de asesoramiento...-. Algunos consejos generales para estas labores pueden ser:
· Mantener contacto visual adecuadamente.
· Mostrar interés.
· Respeto emocional.
· Evitar las prisas y la brusquedad.  
· Aportar información adaptada al receptor.
· Ofrecer retroalimentación o feedback.


Más información:

http://ocw.unican.es/ciencias-de-la-salud/ciencias-psicosociales-i/pdf-reunidos/tema_07.pdf
https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2547022.pdf
http://www.cop.es/colegiados/PV00520/pdf/Habilidades%20sociales-Dale%20una%20mirada.pdf

1 de diciembre de 2016

Patología dual


Patología dual es la denominación aplicada, en el campo de la salud mental, para aquellos sujetos que sufren de forma simultánea o a lo largo del ciclo vital de una adicción y otro trastorno mental.

Se incluyen tanto las adicciones a sustancias integradas en nuestra cultura como las adicciones a aquellas que no lo están, además de las adiciones comportamentales ( Por ejemplo: ludopatía o inclinación patológica a los juegos de azar).

Los síntomas más frecuentes son: el alto nivel de impulsividad; agresión y violencia; no respeto de pautas, normas o consignas; el desorden rutinario en la convivencia en cuanto a su persona, su hábitat y sus convivientes; ideas paranoides con una personal forma de decodificar la realidad; marginalidad y vagabundeo.

Se puede llegar a esta patología por dos vías:

-Personas con previo trastorno psiquiátrico que inician el consumo de drogas, para aliviar y/o con el fin de mejorar y regular sus síntomas.

-Personas sin previo trastorno mental, pero que debido al consumo de sustancias y a su vulnerabilidad individual, desarrollan una psicopatología. De hecho, a día de hoy, seis de cada diez drogodependientes atendidos en la red de toxicomanías españolas padecen además, un trastorno mental.

Miles de personas en España  la padecen, y éste es sólo el lado visible del problema, porque la mayoría de los pacientes que la sufren no están diagnosticados. 

Podéis encontrar más información sobre este tema en:

- http://www.patologiadual.es/pacientes_pdual.html







29 de noviembre de 2016

Síndrome de Estocolmo


Continuando con nuestro apartado de salud mental, hoy hablaremos del síndrome de Estocolmo.
Debe su nombre a un atraco ocurrido en Suecia, Estocolmo, en los años 70, donde un grupo de rehenes estuvieron retenidos durante una semana y comenzaron a tener cariño por sus secuestradores. En el momento de testificar en contra de sus secuestradores se negaron mostrando una gran empatía hacia ellos.

Por lo tanto definiremos el síndrome como una enfermedad psicológica donde el rehén desarrolla una relación de empatía por su secuestrador. El rehén además se involucraría con el secuestrador ayudándolo incluso a escapar de la justicia o a cometer futuros delitos. Diversos estudios dicen que este síndrome es utilizado por el secuestrado como un mecanismo de defensa para salir ileso de la situación. En un secuestro el rehén pierde totalmente el control de la situación y es sometido por su captor, por lo tanto crea un vínculo con él.

Cómo características necesarias para diagnosticar el síndrome tenemos:
1. Las víctimas sienten empatía por sus captores y no odio o rabia.
2. Las víctimas sentirán ese odio hacia los agentes de policía o las autoridades.
3. El cautiverio debe establecerse en un periodo mínimo de varios días.
4. Las víctimas deben de estar en contacto con los captores, deben hablar y tratarse.
5. Los captores no deben de ser violentos con las víctimas.

Cómo ejemplo conocido de este síndrome se habla de Patty Hearst, hija de un millonario que fue secuestrada por una guerrilla, aunque su familia pagó el rescate no se supo nada de ella, se la encontró años más tarde realizando un delito. Se supo entonces que se había unido a la guerrilla de sus propios secuestradores.



Para más información:

Inteligencia emocional (II): Las competencias emocionales

Los sistemas educativos de ciertos países están sustituyendo planes de estudio centrados en la memorización de conocimientos por otros orientados a la adquisición de competencias por parte del alumno. Una "competencia" es un concepto más amplio, que podemos definir como la capacidad de aunar conocimientos, habilidades y actitudes para realizar cierta actividad.
Las competencias humanas, al igual que los tipos de inteligencia, se pueden clasificar de múltiples formas. Sin embargo pueden diferenciarse dos grandes grupos: las competencias funcionales -de especialización laboral- y las competencias personales, socioemocionales o, simplemente, emocionales.

Las competencias emocionales se fundamentan en el concepto de inteligencia emocional y se trabajan mediante la educación emocional. Entre estas competencias se hallan:
· Asertividad. Es la capacidad de defender los propios derechos y expresar los propios sentimientos y opiniones respetando los sentimientos, opiniones y derechos ajenos. 
· Empatía. Se trata de la cualidad de identificarse con otras personas y comprender sus sentimientos.
· Resiliencia. Se conoce así a la capacidad de sobreponerse a situaciones adversas. Es posible desarrollar
mecanismos para afrontar situaciones de tensión.
· Motivación.
· Paciencia.
· Responsabilidad.

El control de las emociones es importante para las relaciones sociales y la toma de decisiones en diferentes ámbitos: personal, familiar, laboral... También en el ámbito académico: los alumnos con competencias emocionales presentan una mayor capacidad de concentración y amplían sus conocimientos con mayor facilidad. Por ello es aconsejable tener en cuenta la educación emocional en los hogares y las escuelas.

Más información:
http://e-spacio.uned.es/fez/eserv/bibliuned:EducacionXXI-2007numero10-823/Documento.pdf

28 de noviembre de 2016

Síndrome de Burnout

El burnout laboral o síndrome de quemarse en el trabajo, es un trastorno emocional de definición reciente que está relacionado con el entorno laboral y las condiciones de trabajo. El empleado que está expuesto de manera continua a altos niveles de estrés, carga de trabajo excesiva, poca autonomía, malas relaciones en el trabajo y ausencia de apoyo en su entorno, falta de formación para desempeñar las tareas, etc., puede llegar a padecer un estrés crónico que acabe provocando el burnout. 

Aunque al principio las manifestaciones y el malestar sólo se extienden a la vida laboral, finalmente también llegan a alcanzar, en casi todas las situaciones, la vida social y familiar del trabajador afectado. Las principales manifestaciones de este síndrome son: sentimiento de agotamiento, fracaso e impotencia, baja autoestima, poca realización personal, estado permanente de nerviosismo, dificultad para concentrarse, comportamientos agresivos, dolor de cabeza, taquicardia, insomnio, bajo rendimiento, absentismo laboral, aburrimiento, impaciencia e irritabilidad, comunicación deficiente...   

El síndrome de burnout es un proceso que va creciendo de manera progresiva si no se toman medidas para impedirlo. La frustración comienza a estar presente de manera constante y en algunos casos, los trabajadores pueden llegar a abusar de los psicofármacos, del alcohol y las drogas. Incluso pueden llegar a tener síntomas depresivos, de psicosis o ideas de suicidio.

Curiosamente, este síndrome suele aparecer en personas que han elegido su oficio de manera vocacional ( enfermería, medicina, profesorado...) siendo poco frecuente en las personas que están obligadas a desempeñar el mismo.

La prevención  de este síndrome debe comenzar en la empresa del empleado. Sin embargo, lo que queremos promover desde aquí, es una prevención individual. Para ello, se debe adquirir una actitud asertiva, estableciendo una relación comunicacional, sin discutir, ni someterse a la voluntad del resto de compañeros y defendiendo las propias convicciones. También es recomendable que se modifiquen las expectativas que se tienen en el trabajo. No se trata de  renunciar a las propias ambiciones y aspiraciones, simplemente debe buscar un punto intermedio que se ajuste más a la realidad y ver la situación como una oportunidad para aprender y crecer en otros ámbitos diferentes.